martes, 31 de mayo de 2011

Madrugadas que no acaban


A veces te recuerdo.
Quisiera hacer tantas cosas cuando apareces.
No tienes idea de cuánto quisiera que me beses.
Pero me invade la culpa y no desaparece.

Te sueño y esto va más allá de mis creces.
Te extraño mucho más de lo que parece.
Con un susurro tu voz me enloquece.
Te deseo tanto y con un pensamiento todo fallece.

Que si tu mirada, que si tu tacto,
que vivo por un beso que en mi mente acontece.
Esta fortuna que en la que me toca jugar me aniquila, no me crece.

Hay tanto y tan poco.
Maldita ironía que deja mis sentimientos rotos.
Cerca y lejos, como todos; como locos.
Me cuesta imaginar cosas en donde no estás.
No puedo vivir sin tu voz… es como tratar de palpitar sin un corazón.

Continuar es extraño.
Todo me parece raro.
Te busco y a veces te recuerdo…
Muero por devorar tus labios y ya no hay rima que valga.
…pero ese maldito recuerdo siempre por mis sienes cabalga.

En mis noches estás y no es por mí, es mi subconsciente.
De nada me sirve el cielo si no puedo contemplarlo junto a ti.
Haz que tu voz busque el viento para que llegue a mí.
Nada correcto me parece.
TE DESEO TANTO Y CON UN PENSAMIENTO TODO FALLECE.

No hay comentarios:

Publicar un comentario