jueves, 29 de septiembre de 2011

Un hechizo verdadero

El brujo que hehchiza sin saber de magia. 
Aquel que se topa ánima con ánima y las bocas necesitadas. 
Al que no le importa la mala racha... 
Que al jugar con la vida, de todo se empacha. 

 El brujo que ayuda, y que dice ser feliz. 
El que te coje, te amarra y te traza, y ya no puedes huir. 
El que dice saber todo pero se enreda cuando le toca fluir. 
Aquel que tiene la verdad en su boca y no la sabe decir. 

Con sus pociones te envuelve, te amansa. 
Sus ideas te ponen peor que la salvia. 
Sabe a nada, sabe a nostalgia. 
Mata su alrededor y su mente siempre descansa. 

¡Huy que perverso! ¡Ay que encanto! 

 Sí, el brujo es paradoja. 
Sabe de ocultismo y aprende lo que se le antoja. 
Tiene todo pero sabe que sus sentimientos por dentro lo deshojan. 
Te mantiene en su sortilegio y lentamente te desploma. 

... El brujo es brujo porque si no finge su fuerza,
su caparazón se desmorona.



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