El brujo que hehchiza sin saber de magia.
Aquel que se topa ánima con ánima y las bocas necesitadas.
Al que no le importa la mala racha...
Que al jugar con la vida, de todo se empacha.
El brujo que ayuda, y que dice ser feliz.
El que te coje, te amarra y te traza, y ya no puedes huir.
El que dice saber todo pero se enreda cuando le toca fluir.
Aquel que tiene la verdad en su boca y no la sabe decir.
Con sus pociones te envuelve, te amansa.
Sus ideas te ponen peor que la salvia.
Sabe a nada, sabe a nostalgia.
Mata su alrededor y su mente siempre descansa.
¡Huy que perverso!
¡Ay que encanto!
Sí, el brujo es paradoja.
Sabe de ocultismo y aprende lo que se le antoja.
Tiene todo pero sabe que sus sentimientos por dentro lo deshojan.
Te mantiene en su sortilegio y lentamente te desploma.
... El brujo es brujo porque si no finge su fuerza,
su caparazón se desmorona.
su caparazón se desmorona.
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