viernes, 21 de octubre de 2011

...Musa

Le otorgaste las pistas para que me acompañe hoy. La segunda dama a quién le debo lo que soy. Majestuosa, con capas doradas la imagino andando por un suelo de mármol. Volando como una estela derramando su escarcha fabulosa en los ojos de sus cazadores. Muchos la atrapan, pero ella escapa. Vuelves a visitarnos cuando te da la gana. Perra, regalada... que te necesito ahora y no mañana. Que te quiero aquí para estrujar versos en mi almohada. No visites a alguien más esta noche, yo te doy posada... No te escapes entre mis dedos... sepa que sin usted, no soy nada.


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