Como un niño pequeño y su magia de navidad... Quizás un perro común al oir el silvar. Mantienes viva la ilusión. A veces te ignoro, pero de reojo te regalo toda mi atención. Amo la curiosidad que tu instinto arrastra. Maldigo el sentido que mis sueños castra. El cielo es tu tierra, humo negro. Tanto y ni tanto...
Se despierta un delirio con latidos de inframundo. Se duermen lógicas con sabor de edén. Un viaje a través del tiempo... una alusinación de caricias en mi venenosa piel. Pero ahí está el problema, es solo un deseo, una llamada a tu cuello, impuro lucero. Un frenesí de historias incompletas, un acorde sin cuerdas, un texto sin letras; un abismo con fondo. La paradoja ineludible de abrazarte con mis ojos.
Esto es un laberinto de mordidas dónde no sé si mi alma termine repleta o hambrienta de inconformidades; incompleto como algo en retroceso. Odio tus respuestas penales y me envician tus reacciones al instante. Lanzas a mí una balacera de confusiones adictivas que me obligan a contradecir mi modo y quedarme aquí esperando por estar a tu lado... Mientras tanto seguiré cantando mis reclamos.
- Cristopher Calderón (Basílico entre risas)
- Muffin (Sentir en espiral)

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