martes, 7 de febrero de 2012

Duelo


Soy reina de lo que quiero.
Eres rey de tus deseos.
Dos nobles que se condenan al destierro.

Nos convertimos en guerreros que batallan lo que sienten.
Entre escudos, armaduras y una adrenalina ardiente,
enfrentamos el duelo del amor eminente.

Una guerra de miradas.
Risas que condenan.
Sin decir lo que sentimos se aviva esta quimera.

Un magreo brusco de tu mano es una alegría colosal.
Esas movidas imprevistas me ponían a ingeniar...
Este enfrentamiento hay que jugarlo hasta el final.

Protegidos por metal,
listos para la guerra.
Exaltaciones que desde el cielo hacen temblar la tierra.

Frente a frente.
Con nuestros corceles y ante la mente,
permitimos que nuestra refriega sea notada por la gente.

Espadas, la lanza, mayales y el hacha,
hacían que desde ya, los golpes revelaran la facha.
Y se desataba la indeterminada racha.

Con las armas fuera y los deseos de ganar,
cada cual batalla buscando su finalidad...
¿Que pasará con ésta ambiguedad? 

Comienzan las espadas del sentir a chocar.
Nervios, sonrisas escondidas; escaramuzas sin piedad.
Se rompen los pensamientos y un ardor se empieza a despertar.

El filo de mi espada se aproxima a tu mentón...
Mi piel rosa la tuya sabiendo que puede haber un adiós...
Efectivamente el filo de tu espada atraviesa mi pecho, clavándome un NO directo al corazón.



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