Guardo sus ropas...
Su olor.
Ahora, su indeseable sabor.
El color gris de su alma oscura.
Remuevo el polvo que dejó su mirada.
Sacudo de la cama cada una de sus pecas.
Borro de las sábanas todo lo que dejaron sus huellas.
Ceño fruncido que no le da la espalda al horizonte.
Restriego mis labios con higienizador.
Removiendo así el sabor café que se quedó en mi mente.
Cubro de carmín lo que ya no es apetente.
Cubro de carmín lo que ya no es apetente.
He aquí la fámula que siempre cuidó sus secretos.
Patrono sin autoridad...
Quiero hacerle un recordatorio.
...Tengo fieltros de usted que le garantizan un velorio.
Nunca olvide con quién decidió jugar.
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