Aire que no cabía en mi interior porque en mis adentros había exceso de nostalgia. Eso era lo que tenía. Me autodiagnostiqué.
Siempre repetiré que nosotros nacimos para crear fricciones exorbitantes que nadie podrá romper, catalogar y mucho menos comprender.
Poder regalarte mis oídos sin ningun tipo de neurosis o engorros, eso es un verdadero júbilo con dosis de ímpetu.
Y no importando lo que haya pasado, somos dos especímenes que siempre estarán al tanto de cuánto veneno arroja el otro por esta vida. Somos experimentos que carecen de autodefinición. Esta amistad es sumamente fornida.
Las riñas aquí no tienen cabida y es que fuimos, somos y seremos tenaz herida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario