jueves, 24 de mayo de 2012

Sin decir


Cobíjame entre el suave endredón y tu espeso sudor.
Mira lo que soy y no mires quién es.
De mis delirios actuales eres el causador.
Atisbemos un conjuro de ósculos sobre tu piel.

Que el brío sea el timonel de esta contingencia.
Que suceda y que la pretensión lo trame. 
Destape el vino, que cada acto tiene consecuencias...
Pose su cerviz en la almohada, que el resto llegará sin que se le llame. 

Permítame extinguir cada recodo de su fortaleza.
Las maromas dadas nos conventirán en carrusel.
Derrame hileras de humo sobre mí, que la noche apenas empieza.
Seremos fricciones unidas estallando elixir, elevando con suspiros el nivel.

Quiero libres nuestras cortezas. 
Que se emane luz y se inventen mariposas mientras el pudor sale.
Que se respire en el ambiente belleza...
Venga sobre mí caballero, que la poesía se hará sin que se declame.


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