martes, 3 de mayo de 2011

Puertas y abismos. Escrito el 7 abril

Luego de tantos mejunjes y algarabías, puedo traducir nuestro reguero de sentimientos en una línea de puertas y abismos...

Antes no te dejaba entrar. Luego fuiste parte de mí y no quería que salieras.
Te abrí las puertas de mi alma, y con la llave de tus sentimientos calaste hasta lo más profundo de mi ser.

Todo era como lo imaginaba en sueños. Contigo era más que feliz.
Los insidentes suceden, y eso es parte de la vida; pero entre nosotros pasó algo que me hizo cerrar por completo las puertas y ventanas del corazón. Hizo que me ensimismara, que dejara de ser quien soy...

La melancolía estaba en mi vida, como las cartas en el buzón.
Algunas veces se iba, pero al otro día llegaba de vuelta aniquilando mi razón.

Lapsos de tiempo pasaron, y siguen pasando. Pedazos de vida se rompen y nada está aguardando.

Volvemos a lo mismo del "perdón, perdonado, te quiero, yo te amo" y seguimos juntos hidratando lo que creía marchito.
...Pero desapareces, y contigo se va mi esperanza.

Juré y creí saber que no volverías jamás (para darle dramatismo a esto).
Ahora vuelves a tocar mi puerta y no sé si dejarte entrar...

Voces de afuera sugieren que abra la puerta, pero que no te deje pasar... Si te veo mi mundo vas a volcar, mis ojos se van a inundar y un ciclo nefasto se va a programar. Porque lo sé, así lo siento.

Hay cosas distintas y semejantes. Hay abismos y hay puertas distantes.
La puerta de nuestra historia se cerró. Tras miles de abismos de nostalgia y dolor, debo dejarte escapar. La tinta nunca fué amante del papel. El otoño jamás será como el invierno y lo nuestro hace mucho que dejó de ser. Ya se acabó el capítulo. No cuestión de abrir puertas, es que la llave se extravió.

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