y doy mi primer verde.
Tomo un sorbo para que me conduzca a un estado de embriaguez
y solo consigo hacer un pacto con los recuerdos.
Pasa que bailo, que intento desenvolverme
y mis caderas reencarnan dos varillas y se pinta una sonrisa fingida en mí.
Pido tequila para que la adrenalina me deje sin idea
y le abro paso a los abismos mentales que tenía encerrados.
¡Me gusta que el alcohol juegue conmigo!
¡Yo quiero, yo quiero jugar también! ...Es por eso que vine aquí.
Y esperaba ahogar lo ocurrido sorbo tras sorbo...
Veía como todos se divertían y me sentía infeliz por no poder estar feliz y sin noción en ese momento.
Yo quería ahogar lo que sentía,
pero esa noche a mi sentir le dio con nadar y pasar de la nostalgia.
Estaba sola, conmigo... y me puse a filosofar.
¿Qué es la vida?
¿Porqué estoy aquí?
Y la pregunta que nunca falta: ¿En dónde está el amor?
Encendí un cigarro, por eso de decorar la soledad con espirales.
Y fue ahí donde mi libertad, mis dudas y mis rimas me abandonaron.
Volví a estar sola, entre humos, sin risas que regalar y totalmente sobria, que era lo peor.
¡No me gusta que el alcohol me ignore!
¡Yo quiero, yo quiero jugar también! ...Es por eso que me voy y que no regreso a estos lares. El alcohol no es una estrategia para olvidar, es un pasaje para perderme en lo más profundo de mí.

"De bar en peor" lo dice todo. Grande, grande.
ResponderEliminar