lunes, 22 de octubre de 2012

De bar en peor

Pasa que bordeo la copa, buscando la felicidad momentánea
y doy mi primer verde.

Tomo un sorbo para que me conduzca a un estado de embriaguez
y solo consigo hacer un pacto con los recuerdos.

Pasa que bailo, que intento desenvolverme
y mis caderas reencarnan dos varillas y se pinta una sonrisa fingida en mí.

Pido tequila para que la adrenalina me deje sin idea
y le abro paso a los abismos mentales que tenía encerrados.

¡Me gusta que el alcohol juegue conmigo!
¡Yo quiero, yo quiero jugar también! ...Es por eso que vine aquí.

Y esperaba ahogar lo ocurrido sorbo tras sorbo...
Veía como todos se divertían y me sentía infeliz por no poder estar feliz y sin noción en ese momento.

Yo quería ahogar lo que sentía,
pero esa noche a mi sentir le dio con nadar y pasar de la nostalgia.

Estaba sola, conmigo... y me puse a filosofar.
¿Qué es la vida?
¿Porqué estoy aquí?
Y la pregunta que nunca falta: ¿En dónde está el amor?

Encendí un cigarro, por eso de decorar la soledad con espirales.
Y fue ahí donde mi libertad, mis dudas y mis rimas me abandonaron.

Volví a estar sola, entre humos, sin risas que regalar y totalmente sobria, que era lo peor.

¡No me gusta que el alcohol me ignore!
¡Yo quiero, yo quiero jugar también! ...Es por eso que me voy y que no regreso a estos lares. El alcohol no es una estrategia para olvidar, es un pasaje para perderme en lo más profundo de mí.


1 comentario: