Para recordar que estoy más sola que nunca, también existes tú.
Eres esa intriga fumarada de cabaret.
Tienes en tus manos el don de seducir.
Un consuelo que atormenta.
¿Porqué lo bueno siempre deja un mal sabor?
Luz verde, el camino recto que culmina detrás de tu mirada.
Nuestros momentos duran lo que una cajetilla encendida...
En ellos encuentro todo.
Mas siempre acabo con nada.
Sucesos retrógrados en nuestras pieles, que callan un secreto.
Un río de vibras que desemboca en nosotros y que nunca llega al mar...
¿A dónde vamos a parar?
Con este juegos de ósculos perdidos en el auto.
Tu juegas a olvidar, a sobreponer.
Yo quiero encontrar lo que contigo no tengo ni a medias...
Eres igual de áspero que tu barba.
Nunca me darás ese amor de cuentos de hadas y lo sé.
Es que nunca habrá un gesto tierno antes de partir...
Y siempre, detrás del cristal encontraré un te llamaré luego acompañado de picardía.
Me das la mano para invitarme a bailar en la idea de que alguien me puede querer...
Accedo, y en nuestro baile descubro que ese alguien no eres tú.
Mañana mismo iré a la tienda de las quimeras a devolver lo que me diste...
Y pasado mañana estaré esperándote en el mismo sitio, a la misma hora.

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