Es un circo lo que estoy viviendo. Espumas enérgicas, vibras inquebrantables... eso es lo que me provee tu voz.
¿Y qué importa el daño? Si me haces feliz. ¿Y qué importan las lágrimas en silencio? Si te deseo tanto como un vaso de agua en medio del desierto.
No puedo huir de tus ojos porque me apresan y me amansan. Tienes dotes de hechizero para sacarme risas y sonrisas y a ellos se le suman esas aptitudes tan tuyas que me hacen sacar lo mejor de mí.
Tienes conductas tan enigmáticas y pensamientos tan intangibles que me hacen vibrar. Posees un centenar de defectos que no sería nunca capaz de corregir, porque detrás de toda la fachada son ellos quienes me enamoran.
Y no veo la hora de salir de este maldito enrredo que me consume. No logro aún deshacerme de este nudo de raíces que hemos cultivado... Lo que sea que hay aquí, siempre se despierta cuando sé que has estado pensando en mí.
Tu amor no descansa junto al mío, pero nuevamente digo que: no me importa... son marejadas inapelables con deseos de encontrar tu aroma en el viento. ¿Para qué negar que te sigo queriendo?
No hay comentarios:
Publicar un comentario